
¿Dime qué mas hago? Cómo levantar tu moral y hacerte saber que la vida está ahí, que continúa, que requiere tu presencia y necesita de ti.
Aceptaré los reproches que quieras hacerme. Es posible que no te agrade lo que te escribo, pero no me importa, no lo hago por esa razón, sino para que reacciones, vuelvas en sí,... ¡Me importa tu estado de ánimo!
No tuve la suerte de conocerte antes, ignoro como fuiste cuatro años atrás. Sin embargo, si sé como eres ahora, como estás en este momento, y no me agrada, ¿sabes?. No lo tolero. No es fácil verte así, como una persona débil, sin motivaciones, incapaz de frenar su tristeza, ni su llanto.
¡¡Se acabó!! ¡No sigas ahondando en el dolor! ¡No sigas alargando indefinidamente tu sufrimiento! ¿Es que no eres consciente del daño que te causas? Aprende a decir BASTA YA, hasta aquí llegó mi amargura. Joder, que queremos que resurjas, pero si tú no pones de tu parte, si no te pones un límite, ¿cómo te vamos a ayudar? Por favor, no me hagas esto, no nos hagas esto, si no lo haces por nosotros hazlo al menos por ti, por tu propio bienestar emocional.
Levanta la mirada, seca tus lágrimas, que son también mis lágrimas, y dirígete con firmeza hacia la salida, abre la puerta y ¡SAL! Abandona dentro esa lamentable etapa de tu vida. Da un portazo y olvida ¡Supéralo!
No sigas construyendo muros insalvables, no quieras aislarte, es lo único que estás consiguiendo con todo esto. Mira por las ventanas o derriba esas paredes y te darás cuenta que en el exterior las plantas siguen floreciendo, el viento aún mueve las copas de los árboles, que felizmente los niños están jugando, que antes de que el sol se vaya la luna ya está ahí,... ¡qué nosotros seguimos estando ahí! La vida continúa, está constantemente en movimiento, es como un río que sigue su curso sin detenerse jamás ante nada, ante nadie.
Dicen que los que miran hacia atrás al irse se convierten para siempre en estatuas de sal... Yo, no quiero eso para ti, no puedo permitir que sigas mirando atrás y que tus pensamientos se queden anclados en esa parte de tu pasado. Necesito hacerte caminar, avanzar, mirando solo hacia el frente. No te detengas por favor, dame tu mano y sigamos en línea recta o, si es necesario corremos, pero corremos mucho, hasta donde no te alcancen los recuerdos...
Ponle punto final a esta historia. No quieras permanecer en ella mas allá del tiempo necesario, porque perderás esa alegría que te caracteriza y todo lo maravilloso de tu ser. El momento clausuró, sé valiente y culmina este episodio.
Si quieres, como dijo ese autor que tanto nos gusta, puedes desperdiciar todo tu presente revolcándote en los "¿Por qué?". Y rebobinar una y otra vez ese cassette tratando de entender por qué sucedió esto o lo otro. Gastarás todas las fuerzas en eso, incluso destrozarás el cassette, y no hallarás respuestas... No hay respuestas para todo, pero aunque existieran, eso no evitará su culminación. No puedes regresar el tiempo atrás ¡Afronta! Sin embargo, siempre puedes seguir adelante ¡Debes seguir hacia adelante! ¡No te doy elección!
No puedes estar en el presente añorando el pasado. No esperes que en el futuro quizá reconozca todo aquello que hiciste, que fue un error dejarte ir, que... ¡Es suficiente! No veas la vida pasar desde una silla ¡Levántate!
Deja de insistir, despréndete del resentimiento y tira por una ventana todo lo que te haga invocar su imagen. Un cambio interno puede ser la consecuencia de uno externo. Combate ese "yo" deprimido y melancólico que se apoderó de tu cuerpo y renace.
Tanto en la vida como en el amor, nunca jugamos con las cartas marcadas y... debemos aprender a ser buenos ganadores pero mejores perdedores. Pasa de página. Vive y disfruta de tu presente, porque es lo único seguro. No dejes puertas abiertas por si acaso, si lo haces nunca podrás disfrutar plenamente del hoy.
Cruza la puerta, ya no me importa si por orgullo, o soberbia, porque a veces uno tiene que valerse de todo lo que tenga a su alcance para proseguir. Pero ante todo, atraviésala con pleno convencimiento de que no regresarás, y segura de que ya de nada servirán las aclaraciones, las palabras que no se mencionaron, ni lamentar todos los silencios que os invadieron en vuestra relación. No se puede recuperar el agua derramada ¡No te lamentes más! Nada ni nadie es vital para vivir, solo uno mismo. Lo demás es apego, costumbre,...
Y ahora, despójate de esas ropas marchitas, encamina tus pasos, posiciónate frente a la puerta, gira el manillar y notarás como se abre sola, deseosa de que formes parte del exterior. Oxigena tus pulmones, llénate de vitalidad, optimismo, alegría y de todo aquello que siempre perduró en ti como una huella imborrable de tu personalidad. Déjate brotar nuevamente, Moniquilla. Asiste a tu renacimiento y comprobarás, por ti misma, que siempre es posible volver a sonreír...
=> FOTO: Gijón, tu tierra añorada.
=> VIDEO: "Sal" - Pedro Javier Hermosilla.