domingo, 8 de noviembre de 2009

Soledad en mí

Es triste llevar colgado el eslogan: "Más vale solo que mal acompañado", porque en realidad no creo que elijamos estar solos, sino mal acompañados. En el fondo, todos anhelamos lo mismo: una persona que nos respete y valore, nos haga sonreír, nos abrace cuando lo necesitamos, y nos llene de cariño. Ese cariño que nosotros retribuiríamos sin medida. Pero hay miedo, temor a ser burlado. El entorno no es sincero, sino una especie de pantomima o banal deseo por poseer lo ajeno, por gozar un instante y... ¿Y después? No hay un después. Tampoco existió un antes. Todo se reduce a diez minutos de sexo, y la satisfacción del instinto. Pasión fingida, inventada. Decepcionante.

Vivir en soledad no significa que asimiles sentirte reconfortado en ella. No te resignas, nadie lo hace. Inadvertidamente huimos de sus garras, es suficiente con mirarnos expectantes, leyéndonos unos a otros. Siempre buscamos compañía, personas con caracteres, gustos u opiniones similares. Compartir.

Descabellado o sorprendente, esa palabra que genera tantos sentimientos de rechazo como deseos de esquivarla fue, para bien o para mal, mi institutriz, la que me construyó como persona. Para bien, porque puedo llegar con ese cúmulo de hermosos sentimientos a la gente. Para mal, porque aún conservo intactas fragilidad e ilusiones. Si, aún arde en mí ese deseo de dar, dar sin esperar, demostrar cariño, emocionarme con cualquier simbólico detalle (por insignificante que otros lo consideren).
Disfruto regalando felicidad a todas esas personas que la precisen, y posiblemente mi actitud parezca estúpida, irracional, incomprensible o absurda, pero solo llevando a cabo esta acción mi grado de dicha y armonía alcanza la cúspide. Lucho por conseguir diariamente arrancar una carcajada a las personas que me rodean, y por consiguiente las mías.

La soledad es perfecta para reencontrarse con uno mismo, es buena si sabes hacer un uso correcto y productivo de ella, no enfocándola de manera negativa. Es solamente para mí un refugio al que puedo recurrir para analizar ideas, establecerlas en un orden apropiado, pero carece de otra función. No debemos permitir que actúe como una sombra persecutoria que amenace con tambalear nuestra vida, no podemos consentirlo nunca, aunque en algunas situaciones... resulte inevitable.



=> FOTO: "Otoño en Debod" (21/11/2006).
Templo egipcio situado en Madrid desde 1968.
=> VIDEO: "Cinema Paradiso" - Ennio Morricone.

lunes, 22 de junio de 2009

Pra médicos e amantes

Tengo miedo. Miedo y una gran sensación de vacío. Sin embargo, no puedo tolerar que el sufrimiento esparza su germen por mi organismo y cause estragos. Debo mantenerme firme, no bajar la guardia. ¿Se habrá colado en mi diccionario la palabra vulnerable?

Ayer me reencontré con una verdad, una verdad que actúa como un karma. Divisé mi horizonte y no hallé nada, no vi a nadie, apenas un reflejo de mí mismo mojándose en una tormenta de recuerdos, momentos que mi cerebro retiene como sublimes, imposibles, pero sumamente felices al transcurrir con él... Sí, sigo pensando en F33. Todo lo que pudo ser,... lo que pude ser y no alcancé.

A veces quisiera regresar el tiempo a un lugar concreto, retornar a un instante preciso y quedarme ahí para siempre. No importa si el mundo continúa su rumbo, su andar por los años, pero a mí que me dejen allí, en aquellos días del verano pasado, donde mas cerca estuve de alcanzar un amor sincero, verdadero.

Lloro. Ayer lloraba porque camino en círculo. Compartía café con un desconocido en el interior de la estación. Me hablaba de su vida y profesión con entusiasmo pero yo volaba lejos, tan lejos como el viento que una vez lo trajo a esa misma cafetería en la que transcurrieron las horas previas a la despedida. Me miraba, estaba dichoso por conocerme pero yo no le veía a él, sino a F33, sentado otra vez frente a mí, en ese rincón exclusivo para la memoria de médicos y amantes. La mente me traicionaba, invocaba aquellos días de enero a su lado. No fui consciente de lo que acontecía en mi entorno hasta que se despidió con la ilusión de reencontrarse conmigo en otra ocasión y posteriormente se perdió en medio de una gran marabunta humana que procedía de infinidad de destinos.

Cuando llegué a casa, me armé de valor y le conté mi historia. Sé que rompí sus ilusiones, esas que fue alimentando durante la tarde y... y no fue fácil, porque sentía un intenso dolor al causarle daño con mi verdad: Soy prisionero de un amor imposible, que creció en el aire y, a pesar de la intensa lucha no consigo vencerlo,... no consigo olvidarlo.


 

=> FOTO: Estación de Santa Apolonia, en Lisboa. (04/03/08)
=> MÚSICA: "Para médicos y amantes" - Ismael Serrano.
(Algunas estrofas de esta canción describen perfectamente la escena de esas horas previas a la despedida de F33)


 

miércoles, 17 de junio de 2009

Abriendo puertas, cerrando heridas

¿Dime qué mas hago? Cómo levantar tu moral y hacerte saber que la vida está ahí, que continúa, que requiere tu presencia y necesita de ti.
Aceptaré los reproches que quieras hacerme. Es posible que no te agrade lo que te escribo, pero no me importa, no lo hago por esa razón, sino para que reacciones, vuelvas en sí,... ¡Me importa tu estado de ánimo!

No tuve la suerte de conocerte antes, ignoro como fuiste cuatro años atrás. Sin embargo, si sé como eres ahora, como estás en este momento, y no me agrada, ¿sabes?. No lo tolero. No es fácil verte así, como una persona débil, sin motivaciones, incapaz de frenar su tristeza, ni su llanto.
¡¡Se acabó!! ¡No sigas ahondando en el dolor! ¡No sigas alargando indefinidamente tu sufrimiento! ¿Es que no eres consciente del daño que te causas? Aprende a decir BASTA YA, hasta aquí llegó mi amargura. Joder, que queremos que resurjas, pero si tú no pones de tu parte, si no te pones un límite, ¿cómo te vamos a ayudar? Por favor, no me hagas esto, no nos hagas esto, si no lo haces por nosotros hazlo al menos por ti, por tu propio bienestar emocional.
Levanta la mirada, seca tus lágrimas, que son también mis lágrimas, y dirígete con firmeza hacia la salida, abre la puerta y ¡SAL! Abandona dentro esa lamentable etapa de tu vida. Da un portazo y olvida ¡Supéralo!

No sigas construyendo muros insalvables, no quieras aislarte, es lo único que estás consiguiendo con todo esto. Mira por las ventanas o derriba esas paredes y te darás cuenta que en el exterior las plantas siguen floreciendo, el viento aún mueve las copas de los árboles, que felizmente los niños están jugando, que antes de que el sol se vaya la luna ya está ahí,... ¡qué nosotros seguimos estando ahí! La vida continúa, está constantemente en movimiento, es como un río que sigue su curso sin detenerse jamás ante nada, ante nadie.

Dicen que los que miran hacia atrás al irse se convierten para siempre en estatuas de sal... Yo, no quiero eso para ti, no puedo permitir que sigas mirando atrás y que tus pensamientos se queden anclados en esa parte de tu pasado. Necesito hacerte caminar, avanzar, mirando solo hacia el frente. No te detengas por favor, dame tu mano y sigamos en línea recta o, si es necesario corremos, pero corremos mucho, hasta donde no te alcancen los recuerdos...
Ponle punto final a esta historia. No quieras permanecer en ella mas allá del tiempo necesario, porque perderás esa alegría que te caracteriza y todo lo maravilloso de tu ser. El momento clausuró, sé valiente y culmina este episodio.

Si quieres, como dijo ese autor que tanto nos gusta, puedes desperdiciar todo tu presente revolcándote en los "¿Por qué?". Y rebobinar una y otra vez ese cassette tratando de entender por qué sucedió esto o lo otro. Gastarás todas las fuerzas en eso, incluso destrozarás el cassette, y no hallarás respuestas... No hay respuestas para todo, pero aunque existieran, eso no evitará su culminación. No puedes regresar el tiempo atrás ¡Afronta! Sin embargo, siempre puedes seguir adelante ¡Debes seguir hacia adelante! ¡No te doy elección!

No puedes estar en el presente añorando el pasado. No esperes que en el futuro quizá reconozca todo aquello que hiciste, que fue un error dejarte ir, que... ¡Es suficiente! No veas la vida pasar desde una silla ¡Levántate!
Deja de insistir, despréndete del resentimiento y tira por una ventana todo lo que te haga invocar su imagen. Un cambio interno puede ser la consecuencia de uno externo. Combate ese "yo" deprimido y melancólico que se apoderó de tu cuerpo y renace.

Tanto en la vida como en el amor, nunca jugamos con las cartas marcadas y... debemos aprender a ser buenos ganadores pero mejores perdedores. Pasa de página. Vive y disfruta de tu presente, porque es lo único seguro. No dejes puertas abiertas por si acaso, si lo haces nunca podrás disfrutar plenamente del hoy.

Cruza la puerta, ya no me importa si por orgullo, o soberbia, porque a veces uno tiene que valerse de todo lo que tenga a su alcance para proseguir. Pero ante todo, atraviésala con pleno convencimiento de que no regresarás, y segura de que ya de nada servirán las aclaraciones, las palabras que no se mencionaron, ni lamentar todos los silencios que os invadieron en vuestra relación. No se puede recuperar el agua derramada ¡No te lamentes más! Nada ni nadie es vital para vivir, solo uno mismo. Lo demás es apego, costumbre,...

Y ahora, despójate de esas ropas marchitas, encamina tus pasos, posiciónate frente a la puerta, gira el manillar y notarás como se abre sola, deseosa de que formes parte del exterior. Oxigena tus pulmones, llénate de vitalidad, optimismo, alegría y de todo aquello que siempre perduró en ti como una huella imborrable de tu personalidad. Déjate brotar nuevamente, Moniquilla. Asiste a tu renacimiento y comprobarás, por ti misma, que siempre es posible volver a sonreír...



=> FOTO: Gijón, tu tierra añorada.
=> VIDEO: "Sal" - Pedro Javier Hermosilla.
 

jueves, 26 de marzo de 2009

Un viaje tiempo atrás

Contrariamente al mítico cuento de Barrie, no sobrevoló el cielo nocturno de Londres, ni accedió al interior de esta habitación por el gran ventanal. No. Ella, llegó andando de la mano de Grace Kelly y entró posiblemente atraída por las pausadas notas que un “Mika”, abstraído en sus pensamientos, tocaba incoherentemente en su piano tratando de buscar indicios que le condujeran hasta ese oculto lugar donde quedó profundamente dormido su numen. Así, apoyada en la pared, sollozando, me encontré con su mirada de blues. Conmocionado y presuroso me levanté con intención de auxiliarla pero a medida que me acercaba, ella también se aproximaba a la salida. Desconfianza. Opté por regresar a mi asiento y tocar una divertida canción para conseguir los efectos esperados. Mis alocados movimientos embobaron a la niña, que comenzó a limpiarse las lágrimas dejando paso a su cautivadora y prominente sonrisa, cada vez más próxima a mí.

Arrastrada por ese cúmulo de sensaciones, reía, cantaba y saltaba tratando de imitar mis descontroladas acciones. Finalmente la magia hizo su aparición estelar, otorgando vida a las cuerdas del piano que extasiadas no dejaban de sonar, yo pude coger entre mis brazos a la pequeña artífice de tan animado festín y bailar hasta caer rendidos por el suelo.

Bella y dulce, como esa musa que desprendía inspiración a cada paso. Se sentó a mi lado en el banquillo y, cabizbaja, me contó del cruel engaño al que había sido sometida. Este no era el parque al que prometieron traerla cuando salió de casa. Hoy, las hadas se habían convertido en brujas para ella porque no le permitían cumplir su anhelo. La miré, me reflejé en el inocente azul de sus ojos. Yo, no podía permitir que la fantasía, la imaginación, la ilusión se evaporaran a un ritmo tan vertiginoso en el corazón de mi pequeña princesa, así que sin mediar palabra le esbocé una enorme sonrisa y agarré su manita llevándola al centro de la habitación, donde le dije:

-Princesa, las hadas no son malas. Ellas están muy ocupadas pensando una manera de acabar con la bruja del norte que asusta a los niños, por eso no te pueden llevar pero me dijeron que lo hiciera yo. ¿Tú quieres ir conmigo?...
-Ah, sí! Entonces primero debemos hacer magia. Tienes que regalarme un besito, después soplarte las manos y por último dar tres golpes fuertes con el pie derecho al suelo. Entonces, yo me convertiré en un hermoso caballito y te conduciré hasta La Ciudad de los Juegos donde están todos los niños.

Acto seguido salimos de la casa, la subí a mi costado y partimos con rumbo al fantástico destino. Le relataba la famosa historia de Peter Pan, cuando tiró bruscamente de las riendas, y me detuvo en seco para bajarse. Su propósito: Continuar el trayecto andando mientras recogíamos las hermosas flores blancas y amarillas situadas en ambos lados del sendero para crear un hermoso ramo que obsequiar a las hadas.

Al final del camino, se divisaba su ansiado parque. Cuando se lo indiqué me entregó todas las flores y corriendo nos reunimos con los demás niños. Jugamos con ellos a la pelota, montamos en los columpios, se balanceó en el muelle del pollito, del elefante y, colmándola de diversión, la ayudaba a cruzar la casita del árbol para lanzarse posteriormente por el tobogán, lo que significaba para ella toda una aventura digna de repetición. Fui consciente de la realización de su deseo, cuando sumamente contenta se abrazó a mí regresando a casa.

Su desmesurada ternura consiguió extraer a ese niño que se guarecía dentro mío. Saboreé al máximo esa maravillosa sensación de viajar tiempo atrás, a una época en la que nada es relevante salvo las ganas de vivir y soñar.

Habla a un niño de problemas, inseguridades, amarguras y escucha atentamente su respuesta, porque con ella te devolverá la alegría que creías perdida y te enseñará que nada de lo anterior es primordial para ser feliz. Búscate en la mirada de un infante y si te hallas, si realmente te descubres, lograrás entender todo esto que hoy me hicieron sentir.


Allí, entre los corazones de la infancia, jugaba al escondite mi inspiración...



=> FOTO: "Los Colores de la Infancia" (25/03/07).
Con Paula, mi ahijada, en el Parque "11 de Marzo".
=> VIDEO: "Grace Kelly" - Mika.
 

jueves, 25 de septiembre de 2008

Línea 6: Girar en el tiempo...

Cometerías un grave error, aunque ahora no quieras ser consciente de ello, al sentarte en el andén de esa estación con la mirada perdida en el horizonte, estimulando la memoria e invocando imágenes del pasado. Cuando vuelvas en sí, podrás lamentarte por los trenes que posiblemente se detuvieron ante ti y, no alcanzaste a tomar al permanecer sumergido en tus pensamientos... Tus mejillas podrían ser ese mar abierto donde cada día mueren los caudalosos ríos que brotan, incesantes, de tus ojos.

El sol partirá una vez más hacia el crepúsculo con un semblante desolado. No puede perpetuarse ahí, a tu lado, pero se promete resurgir cada amanecer, radiante, esplendoroso, por ti,… para ti.

El tiempo no se detiene ante nadie, arrastra con las hojas secas de los árboles, sabiendo que a su paso concebirá colores nuevos, vivos, sobre el paisaje y todo volverá a germinar para recibir esa época de luz.

Dolería pensar, amigo mío, que no eres capaz de levantar tu rostro a la vida, afrontarla y subirte a ese tren que no cesa de pasar frente a tus retinas. Deploras por tranvías perdidos pero, continúas sentado y no subes en cualquiera de los siguientes…
Si reactiva tu alegría, ¿qué importa donde te lleve? No hay nada que perder. En cualquier caso, siempre tienes la opción de regresar al punto inicial y terminar de resquebrajarte, herirte, fracturarte el corazón bajo una incesante lluvia que, rabiosa, se golpeará con fuerza contra tu cabeza.

No te aferres a esos recuerdos que te impidan construir un futuro. No te ancles en el ayer, ni vivas en él. Al principio es duro, cuesta sobreponerse a la nostalgia, sanar los sentimientos, pero si no te estancas y sigues de frente al sol con valor y firmeza, conseguirás reemprender el camino permitiéndote descubrir, uno a uno, todos los maravillosos momentos que te depara el destino.



=> FOTO: "El tren de los momentos".
=> VIDEO: "Tears And Rain" - James Blunt.