viernes, 14 de mayo de 2010

El vuelo de los albatros

Ayer, reviviendo momentos del verano pasado en Ceuta, volví a tropezar con esta foto que evoca la figura de esos pájaros reseñados, en forma tan precisa, por la pluma del ilustre Baudelaire.
Recordé que en cierta ocasión ya había escrito sobre ellos, aunque no públicamente, adoptando como apelativo el de estos seres alados mencionados por el poeta francés.
Dicho poema, incluido en "Les Fleurs du Mal", hace referencia a los albatros, esas aves marinas que ahora dicen estar en peligro de extinción.

Charles, comentaba sobre ellos que son unos inadaptados en el suelo pero que, sin embargo, allá en las altas esferas, son profundamente admirados y catalogados como los reyes del viento. Los comparaba además con los grandes poetas, esos que no temían en absoluto a las tempestades que pudieran generarse de manera sorpresiva, inesperada, pues dentro de su propio hábitat sabrían mantenerse firmes, seguros, y sin temor enfrentarían cualquier dificultad que pusiera en peligro sus vidas. Valoraciones poco creíbles si la cercanía del ojo humano les acecha.

Amantes del pacífico sur, esporádicamente alguno se deja aventar más allá de la cuenca del mediterráneo. Los ojerosos, sería la única especie perceptible en los confines de nuestra tierra. Quién sabe las razones. Extravío, desaliento, búsqueda incesante del ideal,...

La esperanza, simboliza para los tripulantes de algún navío naufragado. Y para aquellos solitarios hombres de mar son sus fieles compañeros de viaje, de tu viaje. Guías que te indicarán hacia donde dirigir tus pasos. Ellos, incultos a ras del suelo, sabios extendiendo sus alas al cielo.

Su descenso significa la pérdida del equilibrio. En tierra firme se convierten en seres patosos, me convierto en patoso. Alas grandes y esbeltas, patas cortas. De cerca, envueltos en la sociedad, son objetos de burla. De lejos, esa misma sociedad los venera...

Viajeros, prácticamente nómadas, recorren grandes distancias a lo largo de su existencia. Enamoradizos, aduladores, para reproducirse llevan a cabo un gracioso y elaborado ritual de cortejo elegante. Monógamos, fieles al amor de pareja hasta nuestro ocaso.

Siempre calificaron mi mirada de soñadora y como tal puedo parecerme a uno de estos albatros, ya que al soñar uno tiende a volar siendo solo allí arriba cuando las miradas ajenas nos suelen definir como hermosos. Quizá, es también desde donde más podemos aportar de nosotros mismos al sentirnos plenamente libres y felices surcando el sol.



- L'Albatros - (Charles Baudelaire) -

Souvent, pour s'amuser, les hommes d'équipage
Prennent des albatros, vastes oiseaux des mers,
Qui suivent, indolents compagnons de voyage,
Le navire glissant sur les gouffres amers.

A peine les ont-ils déposés sur les planches,
Que ces rois de l'azur, maladroits et honteux,
Laissent piteusement leurs grandes ailes blanches
Comme des avirons trainer á coté d'eux.

Ce voyageur ailé, comme il est gauche et veule!
Lui, naguére si beau, qu'il est comique et laid!
L'un agace son bec avec un brûle-gueule,
L'autre mime, en boitant, l'infirme qui volait!

Le Poête est semblable au prince des nuées
Qui hante la tempête et se rit de l'archer;
Exilé sur le sol au milieu des huées,
Ses ailes de géant l'empêchent de marcher.


Traducido a español:http://www.caphorniers.cl/noticias/poema_baudelaire/Albatros.htm


=> FOTO: "Pavanas al vuelo" (11/08/2007).
Durante las vacaciones. En la playa "El Chorrillo", Ceuta.
=> MÚSICA: "Colors" - Amos Lee & Norah Jones.
 

martes, 11 de mayo de 2010

No final do arco-íris...

Às vezes quando tenho tempo disponível e o sol brilha com força lá no alto, gosto de dar longos passeios pelo Retiro, o Parque mais belo e conhecido da minha cidade, onde há um embarcadouro e um Palácio de Cristal que tem uma preciosa lagoa na que moram grande variedade de aves.

Hoje, voltei a percorrer as suas ruas repletas de vegetação e vitalidade, mas nesta ocasião não caminhava só porque a tua recordação estava comigo. Sim, estas sempre presente na minha lembrança como um furacão sem nome que, mesmo passando rápido, deixa as suas marcas inapagáveis na pele e no coração das pessoas. Assim, chegaste até mim ao cair da tarde, sorrias-me com tua câmara nas mãos, enquanto tentavas fazer algumas fotografias das velhas colunas que rodeiam a estátua equestre de Afonso XII.

Eu estava a ler, sentado nas escadas do embarcadouro, protegido pelos grandes leões de pedra, quando te sentaste ao meu lado e perguntaste com a tua cálida voz qual era o livro que eu lia. -É uma bela estória de amor que se chama "Gabriela, cravo e canela" e pertence ao autor Jorge Amado, disse-te eu. -Sim, eu conheço-o bem, afirmaste, ele escreveu uma novela pela qual eu fiquei fascinado. -"Tieta" ou "Dona Flor"?, perguntei. -"Tieta do Agreste", respondeste. -Certo, foi maravilhosa, eu li-a faz alguns anos, mas nunca tive oportunidade de vê-la.
Envoltos na harmonia e alegre musica africana que amenizava o romântico lugar, contei-te que este é o meu refúgio e que aqui me converto na pessoa mais feliz do mundo ao olhar para um lado e ver toda a gente sensível e sonhadora que como eu aqui se reúne, neste território cheio de paz, para reencontrar-se entre as crianças que jogam com os patos ou comem ricos gelados de chocolate preto, olhar em definitiva a alegria que irradiam os rostos alheios.
A festa do poente surpreendeu-nos rindo e falando de nossas vidas. Então, fizemos uma pausa e desfrutamos em silêncio, abraçados, no pôr-do-sol mais espectacular de Madrid.

Dizem que sou "raro" porque me considero uma das pessoas mais felizes ao participar de tudo isto. A vida ensinou-me a olhar o mundo doutra perspectiva diferente, mais simples, e aprendi a valorizar esse grande deus que há no interior das pequenas coisas. É aí onde reside o segredo de meu optimismo, da minha felicidade, sim,... foi aqui que eu me enamorei e apaixonei pelas cores da vida.


Sei que um dia voltarás para ficar-te comigo, assim como tu também sabes que eu sempre te esperarei sorrindo, nessa formosa terra que será só nossa no final... no final do arco-íris.


=> FOTO: "Portadoras de Esperança". Pomba na lagoa do Palacio de Cristal, do Parque do Retiro, em Madrid (22/04/2007 - 18:05h).
=> MÚSICA: "Your Love" - Dulce Pontes & Ennio Morricone.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

A ti, ...

A ti, sembrador de sueños utópicos,
conquistador de almas locuaces,
anudas deseos entre estelas
de cometas vigorosos y fugaces.

Por ti el ave fénix resurge
entre los albores de tu almohada,
extendiendo sus alas al cielo,
otorgando libertad a tu mirada.

De ti emanan delicados versos ausentes
que cobijas en mi pecho, acongojado,
y despierta con el fluir de tus caricias
subsanando cada herida del pasado.

Y es por ti que al sol pregunto constantemente,
si serán esas dunas de tu ardiente cuerpo,
las que sacien con mi agua su amarga sed
y conviertan en jardín tu devastado desierto.


(Raúl del Agua C. - 14 de Diciembre de 2007)



=> FOTO: "Robémonos un sueño (para los dos)" (01/08/2009).
Pescadores en la Playa de Benítez, Ceuta.
=> MÚSICA: "What A Wonderful World" - Eva Cassidy.
 

domingo, 22 de noviembre de 2009

Donde habitan los recuerdos...

Dicen que al rememorar los primeros años de nuestra vida suele dibujarse en el rostro adulto una suave y prolongada sonrisa. Mis ojos son, en este momento, ese espejo que refleja la nostalgia de un tiempo que solo prevalecerá en la memoria de quien lo vivió. Es la edad de la inocencia ese pequeño gran tesoro a preservar en lo mas profundo de nuestro corazón.

La lluviosa tarde del 31 de Octubre de 1980 nació en el madrileño hospital de "La Paz" el que para mis padres fue el cuarto y último hijo, es decir, yo. No fui planeado, llegué de improviso tras un descuido con el DIU. Dispositivo que, presumiblemente, se desprendió del útero sin que mi madre se percatara. La cuestión es que nueve meses después llegaba, al que aún hoy es mi domicilio, el hermano de Juan Manuel, Sebastián y David.

El primer flash-back de los años previos a mi nacimiento procede de una cuna con barrotes plateados y recubierta con una redecilla blanca. Yo dentro, en pie, empujando de ella hacia arriba e intentando salir. Según cuenta mi madre, tuvieron que ponérmela para prevenir mi instinto suicida. Seguro que no fue alarmante pero ella tiende a magnificar todo cuanto le rodea. Innegable su sangre gaditana, la misma que riega a toda mi familia.

Desde mi infancia fui un niño extraño, particular. No lo recuerdo con precisión pero comentan que prefería permanecer en el patio de la escuela dando de comer a los hambrientos pajarillos, y todo tipo de bicho raro, a seguir encerrado en clase junto al resto de compañeros haciendo garabatos. La maestra Puri, por quien sentíamos una firme devoción, cuidaba de que nadie me enfadara, pues como acto de rebeldía abría la puerta del aula y recorría cada rincón del colegio hasta que algún profesor conseguía alcanzarme. La divertida hazaña fue motivando a los demás así que optaron por tomar las medidas pertinentes para prevenir males mayores.

Recuerdo una tarde, con cinco años, jugando con María del Encinar (amiga y compañera) en el teatro rojo de madera que teníamos en la aula. Nos fascinaban las marionetas del cuento de Blancanieves, crear nuestras propias fábulas, seguramente ilógicas y absurdas, pero envueltos en esa magia trancurrían, mas amenas, las intensas jornadas del colegio. Entretenidos estábamos precisamente en eso, cuando le propuse escondernos. Nadie se percató, cerraron el colegio dejándonos allí hasta que ambas madres alarmadas al no encontrarnos, se acercaron a los cristales y nos descubrieron encerrados. Aquello fue una odisea, que finalizamos saltando al exterior por una ventana, en ausencia de llave que nos liberara del provocado encierro hasta que llegara el servicio de limpieza. Ahora entiendo, de donde proviene tanta afición por el teatro...

Regocijo en mi rostro cuando me siento en los dos escalones que dan acceso a la casa y veo ese pequeño corazón indomable, con espíritu aventurero recorriendo cada calle de este barrio con el triciclo blanco y viviendo grandes emociones. Él y yo éramos inseparables. Perderlo fue un sufrimiento que nunca logró suplir ningún otro. Representaba un símbolo de libertad. Comparable posiblemente con esas almas rebeldes e indómitas que interpretaron Susan Sarandon y Geena Davis en la mítica "Thelma & Louise". Quien no soñó atravesar el mundo así, sin leyes, sin apegos, sin prejuicios, simplemente viviendo, dejándose llevar... ¡Lancémonos a la aventura!

Contaba con unos siete años cuando en las crudas noches de invierno, mientras todos dormían, abría la ventana de mi habitación y llamaba a mi gato Pixie, un angora blanco salpicado de motas negras, para que subiera a mi ventana y poder guarecerlo del frío en la alfombra que había debajo de mi cama. El problema surgía cada mañana, me lastimaba sacarlo antes de que mis padres lo descubrieran. Pero la mayoría de los días, cuando me despertaba y lo veía tan acurrucado, mirándome con esa carita tan graciosa, metía la alfombra hasta el fondo de la cama y le dejaba allí calentito, sabiendo que, a la vuelta del colegio me esperaba una reprimenda por parte de mi madre.

Un profundo olor a verde floresta procedente del final de la calle envolvía cada rincón de este apacible barrio. La última casa, donde se adormecía tras su viaje la brisa veraniega, pertenecía a mi vecina Mari Tere. Ella y yo, algunas tardes, tras la obligada siesta, íbamos a jugar por los terrenos de una granja totalmente derruída y situada en las proximidades. Aquel era un hermoso paraje lleno de vegetación donde nos divertíamos cada día con algo nuevo maquinado por nuestra imaginación. A veces explorábamos el lugar, otras construíamos cabañas creyendo ser apaches o, en ocasiones, correteábamos por toda esa naturaleza salvaje en busca de salvamento para evitar ser picoteados por las gallinas y patos de las vecinas, a quienes hacíamos rabiar constantemente.

Pasaba horas grabando en la cassettera todo cuanto comentaban en casa, o sino me grababa a mí mismo cantando o leyendo cuentos. Tenía una voz dulce y cómica. Es gracioso escucharme ahora leyendo "Pulgarcito", más de veinte años después.
Conservo aún las cintas rojas de aquellos años, junto a otras cosas, en un pequeño baúl donde habitan los recuerdos más significativos de mi vida.


Tantos momentos felices, pequeños rastros de mi paso por el mundo que esta noche he decidido compartir con cada uno de vosotros.






=> FOTO: "Pequeño Saltamontes".
Yo, con 5 años, sentado en los escalones de casa.
=> VIDEO: Opening "El Bosque de Tallac" (Jackie y Nuca).
Los dibujos preferidos de mi infancia.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Soledad en mí

Es triste llevar colgado el eslogan: "Más vale solo que mal acompañado", porque en realidad no creo que elijamos estar solos, sino mal acompañados. En el fondo, todos anhelamos lo mismo: una persona que nos respete y valore, nos haga sonreír, nos abrace cuando lo necesitamos, y nos llene de cariño. Ese cariño que nosotros retribuiríamos sin medida. Pero hay miedo, temor a ser burlado. El entorno no es sincero, sino una especie de pantomima o banal deseo por poseer lo ajeno, por gozar un instante y... ¿Y después? No hay un después. Tampoco existió un antes. Todo se reduce a diez minutos de sexo, y la satisfacción del instinto. Pasión fingida, inventada. Decepcionante.

Vivir en soledad no significa que asimiles sentirte reconfortado en ella. No te resignas, nadie lo hace. Inadvertidamente huimos de sus garras, es suficiente con mirarnos expectantes, leyéndonos unos a otros. Siempre buscamos compañía, personas con caracteres, gustos u opiniones similares. Compartir.

Descabellado o sorprendente, esa palabra que genera tantos sentimientos de rechazo como deseos de esquivarla fue, para bien o para mal, mi institutriz, la que me construyó como persona. Para bien, porque puedo llegar con ese cúmulo de hermosos sentimientos a la gente. Para mal, porque aún conservo intactas fragilidad e ilusiones. Si, aún arde en mí ese deseo de dar, dar sin esperar, demostrar cariño, emocionarme con cualquier simbólico detalle (por insignificante que otros lo consideren).
Disfruto regalando felicidad a todas esas personas que la precisen, y posiblemente mi actitud parezca estúpida, irracional, incomprensible o absurda, pero solo llevando a cabo esta acción mi grado de dicha y armonía alcanza la cúspide. Lucho por conseguir diariamente arrancar una carcajada a las personas que me rodean, y por consiguiente las mías.

La soledad es perfecta para reencontrarse con uno mismo, es buena si sabes hacer un uso correcto y productivo de ella, no enfocándola de manera negativa. Es solamente para mí un refugio al que puedo recurrir para analizar ideas, establecerlas en un orden apropiado, pero carece de otra función. No debemos permitir que actúe como una sombra persecutoria que amenace con tambalear nuestra vida, no podemos consentirlo nunca, aunque en algunas situaciones... resulte inevitable.



=> FOTO: "Otoño en Debod" (21/11/2006).
Templo egipcio situado en Madrid desde 1968.
=> VIDEO: "Cinema Paradiso" - Ennio Morricone.