Tengo miedo. Miedo y una gran sensación de vacío. Sin embargo, no puedo tolerar que el sufrimiento esparza su germen por mi organismo y cause estragos. Debo mantenerme firme, no bajar la guardia. ¿Se habrá colado en mi diccionario la palabra vulnerable?Ayer me reencontré con una verdad, una verdad que actúa como un karma. Divisé mi horizonte y no hallé nada, no vi a nadie, apenas un reflejo de mí mismo mojándose en una tormenta de recuerdos, momentos que mi cerebro retiene como sublimes, imposibles, pero sumamente felices al transcurrir con él... Sí, sigo pensando en F33. Todo lo que pudo ser,... lo que pude ser y no alcancé.
A veces quisiera regresar el tiempo a un lugar concreto, retornar a un instante preciso y quedarme ahí para siempre. No importa si el mundo continúa su rumbo, su andar por los años, pero a mí que me dejen allí, en aquellos días del verano pasado, donde mas cerca estuve de alcanzar un amor sincero, verdadero.
Lloro. Ayer lloraba porque camino en círculo. Compartía café con un desconocido en el interior de la estación. Me hablaba de su vida y profesión con entusiasmo pero yo volaba lejos, tan lejos como el viento que una vez lo trajo a esa misma cafetería en la que transcurrieron las horas previas a la despedida. Me miraba, estaba dichoso por conocerme pero yo no le veía a él, sino a F33, sentado otra vez frente a mí, en ese rincón exclusivo para la memoria de médicos y amantes. La mente me traicionaba, invocaba aquellos días de enero a su lado. No fui consciente de lo que acontecía en mi entorno hasta que se despidió con la ilusión de reencontrarse conmigo en otra ocasión y posteriormente se perdió en medio de una gran marabunta humana que procedía de infinidad de destinos.
Cuando llegué a casa, me armé de valor y le conté mi historia. Sé que rompí sus ilusiones, esas que fue alimentando durante la tarde y... y no fue fácil, porque sentía un intenso dolor al causarle daño con mi verdad: Soy prisionero de un amor imposible, que creció en el aire y, a pesar de la intensa lucha no consigo vencerlo,... no consigo olvidarlo.
=> FOTO: Estación de Santa Apolonia, en Lisboa. (04/03/08)
=> MÚSICA: "Para médicos y amantes" - Ismael Serrano.
(Algunas estrofas de esta canción describen perfectamente la escena de esas horas previas a la despedida de F33)
2 comentarios:
Amigo, desculpa me pero tengo de escribir em portugues.
Os teus textos são belos, quando os estou a ler os meus olhos ficam abertos sem pestanejar. Simplesmente fantásticos, tal como tu.
Obrigado pela amizade sem fronteiras
Nunca me planteé si el agua tenia memoria, pero si la tiene (que no lo dudo) ha encontrado en éste un sitio perfecto para manifestarse.
Gracias por el comentario.
Hacia tiempo, mucho tiempo, que nadie expresaba algo así y de esa forma. Da gusto.
Tú también formas parte de Anatomía de James.
Bienvenido :-)
Un saludo, y sé feliz.
J.
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